Discurso Inaugural al abrir el curso 2013-2014

Recorriendo los objetivos educativo-pastorales que la FESD se ha ido planteando en los últimos años y explicitando el objetivo que se ha concretado para los dos años que siguen, Dª Felicidad Bustillo Franco, miembro del Patronato de la FESD, abrió el Acto de Inauguración de curso de la FESD, saludo a los presentes, y declaró inaugurado el curso académico 2013-2014 de todos los centros de la Fundación Educativa Santo Domingo.

 

 

El acto tuvo lugar en Madrid en el Colegio Santa María de Yermo y contó con la presencia de D. Emilio Díaz, Secretario General de Escuelas Católicas de Madrid, de D. Javier Urra, quien disertó sobre El bello reto de educar en valores, sentimientos y conocimientos, de miembros del Patronato de la FESD, de otros Equipos Directivos de los Colegios de la Fesd en Madrid, de profesores, familias, miembros de la Familia Dominicana y otros muchos amigos. El acto se cerró con una danza representada por el grupo de danza del colegio y un coctel en los locales del colegio.

 

 

 

Mª Jesús Castaño, Emilio Diaz, Felicidad Bustillo, Javier Urra

 

 

Discurso de Felicidad Bustillo, representando al Patronato de la FESD

 

A lo largo de estos años, los colegios de la Fundación hemos trabajado para lograr tener “un solo corazón y una sola alma en un proyecto común”; hemos hecho una llamada a “mirar, escuchar, compartir… y aprender de Dios”, que “levanta del polvo al desvalido” y se ha entregado para darnos vida; nos hemos animado a “poner color a nuestra vida y ser felices”, en la seguridad de que otros – alumnos, profesores, padres, personal administrativo y de servicios – nos ayudarán a conseguir esa felicidad.

 

Este año, después de todo lo vivido, nos atrevemos a decir que: Tenemos algo bueno que contar…

 

Tenemos algo bueno que contar. Es una frase que este curso se repite a diario en los Centros de la Fundación Educativa Santo Domingo. En momentos en los que en España se nos habla de falta de verdad y de honradez, de individualismo, de no pensar en cómo afectan nuestros actos a otras personas… nosotros nos apoyamos en el Evangelio, y en la vida de Santo Domingo y de sus seguidores a lo largo de casi 800 años, para decir que eso no es todo, que hay cosas buenas, que es necesario actuar desde la verdad, sin tratar de engañar a nadie, reconociendo nuestra propia realidad y trabajando para que sea un poco mejor cada día. 

 

Tenemos algo bueno que contar…

 

En este momento, somos ya catorce los centros integrados en la Fundación, que trabajamos en la misma línea educativa, realizando este proyecto común. Son muchos los niños y jóvenes que se nos han confiado para ayudarles a crecer como personas alegres, y comprometidas con la sociedad en la que viven y en la que les corresponderá vivir en un futuro.

 

Tenemos algo bueno que contar…

 

¿No es una buena noticia el reto que se nos propondrá esta tarde de educar en sentimientos, valores y conocimientos? Y este reto no es nuevo: lo tenemos desde siempre. Hablamos de educación integral, algo que implica a toda la persona, y que compromete a todos los educadores. Y, como educamos con nuestra vida, nuestra palabra, nuestro silencio, nuestro estar de un modo u otro… todos los que estamos aquí – padres, profesores, personal de administración y servicios, alumnos – contribuimos a la educación de todos, especialmente de los niños y jóvenes. Por eso, el reto es para todos.

 

Tenemos algo bueno que contar…

 

La Familia Dominicana de todo el mundo se prepara para celebrar, ya pronto, el año 2016, los 800 años de vida de la Orden de Predicadores, que es el nombre oficial de los dominicos. ¿Y a quién predicamos? A Jesús de Nazaret, nuestro modelo de vida, de relación con Dios, de perdón, de amistad, de acogida a los necesitados… No podemos definirnos como seguidores de Jesús, y luego no ser capaces de perdonar, de ayudar a quien lo necesita, de ofrecer una amistad sincera, de relacionarnos con Dios a través de la oración. Por eso, entre todo lo bueno que tenemos para contar, hago una invitación a que todos acojamos a Dios como Padre y a las demás personas como hermanos. Un Padre bueno, y unos hermanos que pueden ofrecernos ayuda y cariño, y que esperan lo mismo de nosotros.

 

Termino invitando a todos los presentes, especialmente a los padres de familia de los colegios de la Fundación, a unirse a este proyecto, a vivirlo como algo propio, a potenciarlo desde sus posibilidades, y, finalmente, a contar las buenas noticias que se producen cada día, y la Buena Noticia que es Jesús mismo y su evangelio. Todo ello, para hacer un mundo más feliz para todos, los de cerca y los de lejos, los de este colegio, los de los demás colegios de la Fundación, y los del mundo entero. 

 

 

Javier Urra